El daño cerebral sobrevenido hace referencia a un conjunto de etiologías bastante heterogéneo, y que tiene como característica común la de haber provocado una lesión cerebral que irrumpe en el desarrollo vital. El daño cerebral sobrevenido no es, por tanto, una discapacidad de nacimiento o degenerativa, aunque puede compartir con ellas perfiles de necesidad y atención. Entre las causas más frecuentes del daño cerebral sobrevenido se encuentran los traumatismos craneoencefálicos y los accidentes cerebro vasculares.

    A) Traumatismo craneoencefálico

       El daño cerebral traumático se ha definido como una afectación del cerebro causada por una fuerza externa que puede producir una disminución o alteración del estado de conciencia, que conlleva una alteración de las habilidades cognitivas o del funcionamiento físico.

       Una de las principales consecuencias de un TCE es la pérdida de conciencia; la duración y el grado de ésta es uno de los indicadores más significativos de la gravedad del traumatismo. Tras la recuperación progresiva del nivel de conciencia y de la orientación la mayoría de los pacientes presenta gran diversidad de secuelas a nivel cognitivo y de comportamiento que varían en función de la localización y extensión del daño. Las alteraciones cognitivas más relevantes son los problemas de regulación y control de la conducta, dificultades de abstracción y resolución de problemas, trastornos de aprendizaje y memoria, alteraciones en el ámbito de la personalidad y el ajuste emocional. Las alteraciones físicas comprenden alteraciones motoras (movilidad, lenguaje) y/o sensoriales (visión, audición, tacto, gusto).

    B) Accidente cerebro vascular

       El accidente cerebro vascular (ACV) describe múltiples trastornos vasculares. Las enfermedades vasculares son alteraciones transitorias o definitivas del funcionamiento de una o varias zonas del encéfalo (cerebro, cerebelo y tronco cerebral) que aparecen como consecuencia de un trastorno circulatorio cerebral. Suelen clasificarse en dos grandes grupos:

•  Trastornos isquémicos (trombosis, embolia, reducción del flujo sanguíneo)

•  Hemorragia cerebral

       Las alteraciones más comunes consecuencia de este tipo de accidentes son, trastornos motores en la mitad del cuerpo opuesta a la lesión, perturbaciones del lenguaje, déficit de memoria y problemas perceptivos. Debido a estos trastornos físicos y cognitivos se producen cambios en la conducta social y en el estilo y forma de vida del sujeto, así como trastornos emocionales.

       A estos dos grandes grupos TCE y ACV, se unen pacientes con cuadros de anoxia cerebral, normalmente secundarios a infartos de miocardio, y pacientes con secuelas de tumores cerebrales o de cuadros meningoencefálicos.

Enlaces de interés:

El ictus
Guía de Familias FEDACE
Guía de Familias - Daño Cerebral (Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales)
Guía de Prestaciones para Personas Mayores y Personas con Discapacidad


 
       
 

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